Ana Carrasco

Una afortunada conversación

Dedicado a Felipe Hernández Fuentes

Vivir en ella, ser parte y vivir de ella, de la naturaleza, implica acomodarse a ella, bailar con ella, disfrutarla y administrarla sin arrogancias, reconociendo su complejidad, sus ciclos y nuestra interdependencia de ellos: La marea sube y baja, el sol sale y se esconde, la vieja en abril se arrima al veril, el jable fluye empujado por el viento. Dinámica es la naturaleza, dinámica es la interrelación de los organismos con su medio como dinámica y respetuosa debe ser nuestra relación con ella. Así fue hasta que nos embargó el afán de dominarla, de antojarla nuestra, como el maltratador que somete a la hembra. Te quiero entera, viva o muerta, te quiero cuando lo diga yo.

SÍ, empezamos a vivirla bajo el paradigma de especie dominadora, extractora, ajena, como si la naturaleza no tuviera sus tiempos, sus límites; y llamamos a todos sus componentes recursos, recursos naturales, así de cruel puede ser el lenguaje monetario. Eileen Crist, observadora social y conservacionista, lo explica muy bien: "La toma de poder se ha llevado a cabo... llamando a los peces pescado, a los animales ganado, a los árboles madera, a los ríos agua dulce, y al litoral primera línea de playa, con el objeto de legitimar las empresas de conversión, extinción y cosificación."

Pero este artículo que podría interpretarse como un homenaje a la naturaleza, y lo es, tiene también otra finalidad derivada de una afortunada conversación. El viernes pasado, Felipe Hernández Fuentes me explicaba en la genuina tasca de Carlos, tras la Iglesia San Ginés, su saber sobre el medio marino. Y el impacto en mi corazón fue mayúsculo cuando me contó que, de siempre, en Arrecife le han llamado a toda la vida que hay debajo de una piedra del litoral MICROCOSMOS. Todavía me pregunto si lo que oí de él fue real o lo imaginé. Y debe ser real pues anotado quedó en mi libreta con la fecha escrita, viernes 3 de julio de 2020.

Llamar microcosmos al conjunto de seres vivos que hay debajo de una piedra es comprender la "Vida" y sus ciclos, las múltiples y complejas Interrelaciones físicas-biológicas. Es tener la visión holística de un buen científico, de un buen administrador.

Hablamos ese día de los buenos administradores del mar, de los pescadores y mariscadores profesionales que conocían la trama de la Vida marina: cuándo y qué pescar, cómo levantar y volver a colocar una piedra, qué coger, qué respetar, qué especie pescada devolver al mar, qué no hacer con una especie para no alterar a otra. Hablamos de la diferencia entre estos profesionales y los esquilmadores, esos que arrasan con todo, que se sienten propietarios de la naturaleza, que actúan sin juicio ni razón, a los que solo les importa su yo. El poco tiempo que estuve con Felipe me supo a poco, guardo hacia él un gran respeto y cariño. Me quedé con las ganas de aprender más.

Y entre otras cosas, me quedó el ansia de saber de dónde viene tan bella palabra, microcosmos, y especulo si fue el científico y filósofo alemán, padre de la Ecología, Ernst Haeckel, quien influenciado por Alexandre Humboldt (microcosmos aparece en sus escritos), la transmitió a los pescadores, antepasados de Felipe, cuando visitó Arrecife en 1866-67. Pienso en Haeckel, en lo que aprendió, en lo que vió y dibujó: un COSMOS de interdependencias. Pienso en los pescadores, en lo mucho que pudieron transmitir a Haeckel. Debió ser una extravagancia para ellos que cuatro científicos se instalaran durante tres meses en la calle Real de Arrecife para estudiar lo que ellos intuitivamente sabían.

Sirva este escrito para homenajear a los pescadores profesionales de verdad, los holísticos, administradores de lo común. Hacia ellos dirijo la tinta azul mar de mi pluma hecha palabra. Perder sus conocimientos o profanarlos esquilmando es un gran sin sentido cuando dependemos absolutamente de la naturaleza y de sus ciclos.

A Eileen Crist le gustará saber que la vida que hay debajo de cada piedra no se llama recurso, que Felipe desde siempre la ha llamado microcosmos. Cosmos, sinónimo de universo, procede del griego "kosmos" que significa orden y belleza.

 

* Foto. Arrecife 1895-1900. Archivo de fotografía histórica de Canarias

 

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